Para muchas familias su vida cambia en el momento en el que descubren que están esperando un bebé, pero si esta noticia llega en medio de una pandemia las dudas, inseguridades y preocupaciones pueden asaltar ¿Cómo se vive estar embarazada en pandemia?

Para tratar sobre ello hemos hablado con Bea M. O., una joven mamá que nos regala una entrevista muy personal e íntima, con la esperanza de poder ayudar a futuras madres a entender el proceso que vivirán si su embarazo también se desarrolla en esta pandemia derivada de la COVID-19.

Nos cuenta cómo han sido los cambios que ha tenido que vivir en todo lo que rodea a este momento único y estrategias que ha utilizado para suplir la falta de contacto que de manera inevitable está marcando nuestras vidas.

¿En qué fecha te enteraste de que estabas embarazada?

Nos enteramos oficialmente el 23 de marzo. Digo oficialmente porque, no sé cómo, yo lo supone antes de hacerme el test aunque dudaba mucho por la situación que estábamos viviendo. Soy maestra, y en mi colegio hubo una “gripe muy fuerte” a finales de febrero, justo cuando empezó a conocerse que el Covid 19 había llegado a Madrid. Desde ese momento el ambiente en el colegio se volvió muy tenso por miedo a lo que podría pasar. Vivimos muchos episodios de nervios y estrés porque las fiebres y toses entre los alumnos eran constantes y al estar con 26 niños en un aula era imposible seguir la única medida de prevención que se conocía en ese momento, que era la distancia de seguridad. El día anterior a que se decretase el estado de alarma fue el día que empecé a notarme extraña, pero todo lo que estaba viviendo emocionalmente me hizo pensar que quizá sería ansiedad. Una semana después nos hicimos el test y comenzó una gran aventura.

 ◦ Cuando lo supiste, ¿qué es lo primero en lo qué pensante?

¡Nos quedamos en shock! Paula es una niña muy deseada y muy planificada. Cuando vimos el positivo lo primero que pensamos fue si realmente estaba pasando! Llevábamos tanto imaginando el momento que parecía irreal, tanto que nos hicimos un segundo test por si el primero había dado un falso positivo. Fue una alegría enorme, aunque también sentimos un poco de vértigo.

 ◦ ¿Sentiste miedo por la situación de aquel momento y la alerta sanitaria que existía por el coronavirus?

Mucho. Sentimos miedo y mucha incertidumbre. Pero no solo en ese momento, sino durante todo el embarazo. Es un momento muy delicado en el que las dudas y miedos forman parte del día a día, sobre todo si eres primeriza. En esos momentos contar con una buena asistencia sanitaria es fundamental, no solo en aspecto físico sino también el emocional. Además sentíamos miedo también cada vez que teníamos que ir a hacernos alguna prueba al hospital, pues eran el principal foco de contagio. Tampoco ayudó que los hospitales estuvieran saturados. En el hospital de Arganda llegaron a cerrar los paritorios para poder atender a pacientes con COVID. Toda esa situación nos hizo sentir desprotegidos y que en muchas ocasiones estábamos solos, sin nadie a quien poder acudir a preguntar dudas.

 ◦ Quizá habías imaginado otra manera de comunicar a tus familiares y amigos que estabas embarazada y tuviste que tirar de imaginación. ¿Cómo fue ese momento?

Desde mucho antes de quedarme embarazada ya tenía pensado cómo decírselo a mis padres, a mi hermana, a mis suegros y a mis cuñadas. Y también a mi pareja. Al final no pude hacer nada de lo que tenía planeado y sin duda fue uno de los momentos más complicados. Teníamos claro que hasta pasadas las 12 semanas no queríamos contárselo a nadie, y nunca imaginamos que llegado ese momento la situación aún sería tan grave como al inicio, pensamos que sería cosa de un par de meses. Ahí fue cuando realmente me di cuenta de que el Covid iba a marcar mi embarazo y de lo que significaba estar embaraza en pandemia.

Al final fuimos a casa de mis padres, mi hermana y mis suegros, les pedimos que salieran a la calle y se lo dijimos enseñándoles la ecografía de las 12 semanas. Fue precioso pero muy raro a la vez. Apenas pudimos acercarnos porque había que mantener las distancias, mi padre estaba con la mascarilla puesta y no pude verle bien la cara, mi madre repitió varias veces “jo, no te puedo abrazar”, mi cuñada abrió los brazos mientras decía “quiero abrazarte”… Fue duro no poder tener contacto físico. Pero bueno, lo grabamos en vídeo y al final la emoción y la alegría de todo el mundo es algo que ni el virus nos pudo quitar y ahora que ha pasado el tiempo me emociono mucho y se me pone una sonrisa de oreja a oreja cada vez que lo veo.

 ◦ Algunas cuestiones han sido muy diferentes en 2020. ¿Cómo fueron las visitas a la matrona?

Tuve que luchar bastante para que me citasen con mi matrona. Tuve incluso que acercarme presencialmente a la puerta del centro de salud y decir que no me movía de allí hasta no tener cita con una matrona. Al final la primera consulta fue telefónica cuando ya había pasado más de la mitad del embarazo. Todas las dudas que tenía hasta ese momento tuve que resolverlas preguntando a amigas que ya son mamás o buscando información en internet.

Después tuve un par más de visitas en el último trimestre: una de ellas para la vacuna y la última una semana antes de dar a luz.

 ◦ ¿Qué cambios existieron en la preparación al parto por tratarse de un embarazo en pandemia?

Fue on-line. Tenemos una matrona maravillosa que hacía las sesiones por zoom. Preparó unas presentaciones en Power Point y varios vídeos. Al final de cada sesión nos pedía que nos tumbásemos en el sofá de casa y apagásemos las luces y hacíamos prácticas de la respiración y una relajación final. Por supuesto echamos mucho en falta poder estar con el resto de mamás y papás para compartir experiencias, pero aun así aprendimos muchísimo y conectamos bastante emocionalmente con nuestra matrona.

Lo que sí he echado muchísimo de menos son las sesiones de lactancia post parto, donde muchas mamás y papás se juntan con los bebés y la matrona para charlar, exponer dudas y dificultades y poder apoyarse los unos a los otros. La lactancia en nuestro caso está siendo complicada y estamos seguros de que esas sesiones habrían sido de gran ayuda.

 ◦ ¿Crees que se tuvo en cuenta cómo te encontrabas tu respecto a esta situación? ¿Y sobre cómo se encontraba el padre?

Sinceramente, creo que no. El aspecto anímico y emocional tanto de la gestante como de su pareja es algo que se ha quedado totalmente desatendido debido a la pandemia y que a nadie parece preocuparle.

Yo he tenido que ir sola a todas y cada una de las citas médicas, a excepción de las dos que tuvimos con nuestra matrona que sí se preocupó mucho por nuestra salud mental. Mi pareja no ha podido entrar nunca, a ninguna ecografía, a ninguna recogida de resultados, a ningún monitor…

Esto es muy duro desde el punto de vista emocional. La ecografía en la que me confirmaron el embarazo estuve sola, la primera vez que escuché su latido estuve sola, cuando me dijeron el sexo del bebé estuve sola, cuando me hicieron la ecografía para descartar ciertas anomalías genéticas estuve sola, cuando tuve que preguntar dudas estuve sola, cuando me programaron la cesárea estuve sola, durante la cesárea estuve sola, la primera vez que vi a mi hija estuve sola…

Esto es durísimo lo mires por donde lo mires: la madre está sola siempre, la pareja no puede compartir esos momentos tan importantes y el padre o la otra madre se lo pierden todo.

Recuerdo que mi marido me decía que para él nada era real porque no podía verlo y que solo me llevaba a un médico y me recogía, nada más, sin crear vínculos emocionales ni nada. Al final tuvimos que contratar una ecografía emocional en un centro privado para que pudiera ver aunque fuese una vez a la bebé y escuchar su corazón.

 ◦ ¿Qué crees que podía haberse hecho de otra manera?

Entiendo que la situación sanitaria en ese momento era complicada y exigía restricciones y medidas duras, no teníamos experiencia en manejar embarazos en pandemia, pero se podrían haber buscado alternativas.

En varias ocasiones pedí permiso para grabar en vídeo la ecografía o grabar un audio del latido del corazón y nunca me dejaron. También pedí hacer una videollamada o una llamada en manos libres para que mi marido pudiera escuchar la información que nos daban los médicos de primera mano (porque de los nervios muchas veces luego no me acordaba de muchas de las cosas que me contaban) o pudiera preguntar él sus propias dudas (porque luego me las preguntaba a mi y a muchas de ellas no sabía responderle) pero tampoco me dejaron.

Hoy en día sigue ocurriendo lo mismo: no nos dejan entrar a los dos en las consultas médicas y no nos ofrecen ninguna alternativa. Al final siempre acaba entrando la madre (por si el bebé necesita calmarse mientras le dan el pecho) y el padre o la otra madre, una vez más, queda un poco al margen, manteniendo casi un papel secundario y cargando la madre con la responsabilidad única en ese momento de hacer las preguntas necesarias a los médicos.

 ◦ ¿Qué cosas dejaste de hacer a causa de la COVID-19 que te hubiera gustado poder vivir? ¿Encontraste alguna fórmula para realizarlo de otra manera?

Muchas. Muchísimas. Siento que nos hemos perdido gran parte de esta experiencia del embarazo por la pandemia.

Cuestiones tan relevantes como la forma de dar la noticia, vivir esas primeras veces en las ecografías con mi marido, conocer a mi hija junto a su padre, compartir mi embarazo con mi familia y mis amigos, que no han podido verme embarazada, no han podido tocarme la tripa, sentir a Paula dentro. Dar los largos paseos que siempre pensé que daría pero que la cuarentena y la dificultad de respirar con la mascarilla lo han impedido. Irnos de vacaciones (siempre me imaginé en la playa con la tripa). Nos hemos perdido muchas cosas que a priori pueden parecer tonterías pero que van pesando, como el simple hecho de ir a comprar ropa pre mamá. Echo mucho de menos no tener fotos de recuerdo con la tripita en sitios bonitos (al final estábamos en casa y en pijama todo el día) y sobre todo con mi círculo cercano. Tener un book de fotos de embarazo hecho en un sitio profesional. La presentación de Paula a mi familia y amigos, que la gran mayoría aún no la conocen. El que puedan cogerla, besarla, olerla…

Por suerte las nuevas tecnologías hoy en día hacen posible que de una forma u otra podamos estar en contacto. Las videollamadas han sido y son constantes, nos hacen sentir un poco más cerca. Los paseos al aire libre también están ayudando a que mucha gente pueda conocerla.

◦ ¿Qué día nació Paula? ¿Cómo fue ese día?

Paula nació el 19 de noviembre del 2020. Fue cesárea programada, así que fuimos al hospital con los nervios normales del momento, pero tranquilos sabiendo qué iba a pasar. Fue un día largo y duro, pero maravilloso.

 ◦ Sabiendo que hay muchas madres que están pasando por lo mismo que tú en estos momentos,  ¿qué les dirías?

Les diría que van a pasar por momentos duros, y que aunque la gente te diga “no pasa nada”, sí que pasa. Que no hagan caso a eso de “no puedes estar mal porque el bebé lo nota”, que lloren si lo necesitan y se permitan sentir sus emociones libremente. Que van a echar de menos muchas cosas y que van a tener que renunciar a muchos planes y expectativas previas.

Que van a pasar por momentos de incertidumbre y miedo por la situación. Pero que, aunque parezca mentira, cuando tengan a sus bebés todo se convertirá en una anécdota más que contar en el futuro. Que no duden en pedir ayuda a otras madres que hayan pasado por mismo, porque muchas veces el sentirse comprendido es todo lo que se necesita.

Que van a aprender gracias a esta situación que son mucho más fuertes de lo que creen.

Que el hecho de estar sola en tantos momentos importantes va a hacer que conecten más con ellas mismas y que se sientan orgullosas de la fortaleza que van a desarrollar.

Que no están solas.

Y que aunque haya un millón de cosas duras que te vienen a la mente al recordar todo el proceso, al final el balance es positivo y es inevitable sonreír y tener una sensación de satisfacción enorme por haber conseguido superar todos los obstáculos.

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