Adicción a las redes sociales.

¿Mi hijo tiene adicción a las redes sociales? El caso extremo de la ballena azul

Las redes sociales, como tal, no son buenas ni malas por sí mismas, todo depende del uso o abuso que hagamos de ellas y la manera que tengamos de manejarnos en Internet.

Por un lado, nadie a estas alturas podría negar que las redes sociales son muy positivas, ya que nos pueden acercar a nuestros seres queridos, nos permiten estar conectados en cualquier parte del mundo y eliminan las barreras y fronteras que actualmente dificultan muchas de las relaciones humanas.

Pero es cierto que existen algunos peligros asociados a ellas.

Veremos a continuación los principales riesgos de las redes sociales en los adolescentes y de qué manera podemos anticiparnos a estos fenómenos adversos, para que no se conviertan en un problema a largo plazo.

Además, analizaremos algunas posibles soluciones una vez que detectamos que el uso que estamos haciendo de las redes sociales puede ser excesivo.

Por último, abordaremos el caso extremo de la ballena azul y cómo los foros de internet pueden llegar a provocar las reacciones más descontroladas y dañinas en nuestros adolescentes.

redes sociales adictivas

 

¿Qué tienen las redes sociales que hace que sean tan adictivas para los jóvenes?

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que las redes sociales son un negocio y por lo tanto están preparadas para que pasemos el mayor tiempo posible en ellas, ya que un mayor número de usuarios y de minutos conectados conlleva ganancias de sumas astronómicas para las grandes compañías que se encuentran detrás.

No podemos olvidar por tanto que una parte del problema que tenemos con nuestros adolescentes y las redes sociales viene derivado del propio algoritmo que consigue aumentar la atracción y el enganche a las redes sociales.

Pero hay otra serie de motivos que favorecen a la adicción a las redes sociales entre las personas más jóvenes:

-Por un lado, su alta disponibilidad.

Es prácticamente imposible encontrar actualmente un lugar en el que no exista conexión a Internet. El uso de las redes está al alcance de la mano constantemente, lo que provoca que sea muy sencillo consultar el móvil, ordenador o tablet de manera casi automática.

Es habitual que los adolescentes se dirijan a sus dispositivos electrónicos solo a consultar la hora y de manera inconsciente acaben metidos en Instagram o TikTok. Es una conducta casi mecánica y automática por lo sencilla que resulta.

-Por otro lado, la mayor desconexión social que va avanzando de manera gradual, hace que las redes sociales sean un buen refugio para asegurar que mantenemos nuestras necesarias relaciones sociales.

En un entorno que tiende a estar cada vez más desconectado, donde los chicos y chicas pasan cada vez menos tiempo jugando en la calle y estableciendo relaciones saludables con sus iguales, las redes sociales pueden ofrecer un buen espacio para relacionarnos.

-Además, tienen la particularidad de que podemos enseñar nuestra mejor versión.

Podemos repetir la foto hasta que salga exactamente como nosotros queremos, conseguimos elegir el mejor escenario para que el fondo acompañe a la idea que queremos transmitir, podemos evitar enseñar la parte más desagradable que todos tenemos, como los problemas cotidianos, las dificultades, las tareas menos atractivas como, por ejemplo, ir a la compra, estudiar, trabajar…

Esto provoca que nos empiece a gustar más la versión de nosotros mismos que ofrecemos en las redes sociales que nuestra versión real en el mundo, día a día.

También es habitual encontrar a personas muy jóvenes siguiendo cuentas de personas famosas, exitosas o con un nivel de vida que nosotros no podemos mantener, como si fueran nuestros amigos.
Es decir, comparamos su estilo de vida con el nuestro de una manera muy concreta y directa, como si fuera igual de sencillo para ambos conseguir esas vacaciones, coches, casas o cuerpos perfectos, cuando la realidad es que nuestro estilo de vida no puede competir con el de determinadas personas que viven en otra esfera, además de que muchas de estas cuestiones se tratan en realidad de publicidad encubierta, donde grandes marcas tienen a todo un equipo de profesionales detrás trabajando para, a través de una sola imagen, generar deseos y anhelos en la persona que lo ve, para que consuma su producto o servicio.
Pero, de manera indirecta, también generan comparaciones, culpa, vergüenza o sensación de inconformismo con nuestra propia vida.

Es por esto que es tan importante hablar de esto que los adolescentes y también recordarles que incluso las personas famosas o influencers dan su mejor cara en Instagram, pero que su día a día no es tal y como aparece en las fotos.
Ellos también tienen días malos, preocupaciones, problemas, dificultades e inseguridades que no se ven reflejadas en una red social.

-Por último, las redes sociales están muy bien diseñadas para que pasemos el mayor número de tiempo en ellas y una herramienta muy poderosa para ellos son los likes.

Es muy habitual encontrar a adolescentes que suben una foto para provocar una reacción en una persona determinada o para conseguir la aprobación o admiración de su grupo y esto se mide en muchas ocasiones en el número de respuestas que obtienen de las fotos que suben o las historias que publican.
Esto puede generar una necesidad de aprobación externa que nos paralice a actuar en ocasiones, si no estamos seguros de que obtendremos una respuesta positiva de nuestra comunidad.

¿Qué problemas psicológicos puede desarrollar una persona que sufra adicción a las redes sociales?

En cualquier uso de redes sociales, al igual que con las sustancias, tenemos que distinguir el uso del abuso.

  • El uso se refiere a la utilización, en este caso de las redes sociales, de manera adecuada, aprovechando sus beneficios pero manteniendo continuamente el control sobre la situación. 
  • El abuso haría referencia a un uso excesivo en el que los riesgos del uso indebido de las redes sociales empiezan a superar los beneficios que nos traen.

En el polo más descontrolado de este abuso en la utilización de las redes sociales que estaríamos hablando de una adicción sin sustancia, donde los principales síntomas serían:

Irritabilidad cuando la persona no puede conectarse.

-Ansiedad.

-Depresión.

Ira cuando no funciona bien Internet o la conexión es lenta.

Hostilidad hacia la persona que nos impide conectarnos a las redes sociales.

Con los adolescentes en consulta es muy habitual que los padres en algunas situaciones hayan podido castigar a sus hijos sin utilizar el móvil y han asistido asombrados a la transformación de su hijo en otra persona totalmente fuera de control. Esto sería una señal de alarma clara.

-Una persona que tiene adicción a las redes sociales también perdería el control sobre funciones básicas de su vida diaria tales como los estudios, la higiene el sueño, el ocio, el deporte o la alimentación.

Las redes sociales han llegado para quedarse pero, ¿cómo evolucionarán a medio plazo?

Una de las cuestiones que más inquieta a los psicólogos es la rapidez con la que las redes sociales avanzan, lo que nos hace difícil prever dificultades y poder anticiparnos a sus efectos potencialmente negativos.

La foto era antes el recurso que más atención acaparada, actualmente ha sido desplazada por el vídeo, aunque parece que ya está empezando a llegar a su límite y todo apunta a que se está empezando a saturar como recurso.

Haciendo predicciones hacia el futuro, podemos pensar que la realidad virtual y realidad aumentada puede ser hacia dónde se dirijan los pasos de las redes sociales ahora, pero tendremos que esperar para saber qué nos depara el futuro.

Igualmente, será necesario analizar si los gobiernos legislarán para proteger a los usuarios sobre el algoritmo de las redes sociales que, en ocasiones, roza la ilegalidad, o se seguirá permitiendo que avancen sin control las estrategias de marketing que pueden vulnerar la protección de datos y derechos de los usuarios.

 

¿Qué cambios podemos introducir para no depender tanto de las redes sociales?

-La pregunta clave y lo que solemos abordar desde terapia con los adolescentes cuando ellos o sus familias sienten preocupación por el abuso de tiempo en las redes sociales, es indagar sobre por qué lo hacen.

Si detectan que hay algún tipo de carencia que están intentando compensar desde las redes sociales y que esté explicando la utilización excesiva.

¿Quizás se sienten solos y las redes sociales les ofrecen un espacio de compañía? ¿Puede que exista una dificultad en las habilidades sociales y les resulte más sencillo comunicarse con sus amigos a través de las redes? ¿Les gusta más la personalidad que han construido en las redes sociales y no soportan a su verdadero yo en la vida real? ¿Están tan aburridos o desmotivados que las redes sociales llenan el vacío que sienten en su vida? ¿Tienen tantas horas libres a lo largo del día con la única alternativa de estudiar que se sienten aburridos y las redes sociales son una vía de escape muy sencilla y al alcance de su mano?

Trabajar con los adolescentes sobre estas cuestiones y algunas más complejas nos puede ayudar a entender porqué el abuso de las redes sociales es un problema y qué cuestiones puede estar ocultando debajo,

Una vez que se ha detectado cuál puede ser la causa que esté debajo, y sobre la que verdaderamente habría que realizar la intervención, existen algunas recomendaciones generales que todos podemos tener en cuenta para tener una mejor relación con las redes sociales:

  • Decidir el tiempo de uso de antemano.

Tomar nosotros la decisión de cuánto tiempo vamos a revisar nuestras redes sociales y no que sean ellas las que marquen cuánto tiempo vamos a estar allí, ya que una vez que comenzamos a navegar existe el riesgo de que nos atrapen y pasemos mucho más tiempo del que previamente queríamos o habíamos planificado.

Establecer de antemano el tiempo en el que vamos a estar en las redes, por ejemplo 30 minutos, nos ayudará a llevar a nosotros el control de la situación,  y no al revés.

  • También es interesante desactivar las notificaciones, para que no sea la red social la que nos reclame a nosotros y nos haga abandonar la tarea en la que nos encontremos para acudir cada vez que suene la notificación de que tenemos un nuevo un mensaje o que una persona ha subido una nueva historia a su perfil.

De esta manera, no le estaremos dando tanta fuerza e importancia en nuestro día a día.

-Mantener un tiempo adecuado para dormir también es una pauta recomendable para controlar las redes sociales y que no sean ellas las que nos controlen, ya que muchos adolescentes se están despertando en mitad de la noche para consultar las redes y tienen un sueño totalmente fragmentado, lo que dificulta el resto de actividades de su vida diaria al día siguiente.

-Ser conscientes del resto de actividades que tenemos que llevar a cabo para no desatenderlas, incluyendo aquí el deporte, quedar con los amigos, pasar tiempo de calidad con la familia, etc.

¿Cómo pueden ayudar las familias para evitar la adicción a las redes sociales en los adolescentes y regular el uso de las mismas?

La comunicación en casa es fundamental.

Establecer un espacio de comunicación mutua en el que podamos abordar diferentes cuestiones complejas sin miedo a ser juzgados o sin recibir preguntas que a nuestros adolescentes les suenen a un interrogatorio, facilitaran que se establezca un espacio seguro y de confianza para poder hablar de nuestras preocupaciones cuando llegue el momento.

-Una gran duda que surge de manera habitual es si es adecuado o no revisar el teléfono de nuestros hijos y saber a qué información están accediendo.

Aquí depende de la edad de nuestros hijos y de la capacidad de comprensión.

Si damos a nuestros niños un móvil a la edad de seis, siete u ocho años y permitimos que accedan a determinadas redes sociales como YouTube, Tik Tok o Instagram, sería recomendable supervisar el contenido al que acceden y poder hablar con ellos acerca de los riesgos que tiene Internet y las redes sociales.

Desde nuestra visión, esta edad es demasiado temprana para que los chicos y chicas puedan saber qué repercusiones reales puede tener lo que están haciendo, por lo que sería recomendable esperar al menos hasta los 12 años para poder manejarse con mayor autonomía dentro de una red social.

En caso de adolescentes más mayores, no tiene sentido que revisemos sus redes sociales ya que se trata de un espacio muy privado en el que hablan con sus amigos de temas ajenos a nosotros. No tiene sentido revisar el móvil a nuestro adolescente de 16 años para intentar averiguar de lo que habla, porque sería una violación directa a su intimidad.

En este caso, volvemos a insistir en la importancia de la comunicación y establecer momentos de conexión con ellos para que puedan expresar sus preocupaciones, dudas o miedos que puedan aparecer.

-Siempre es recomendable que podamos estar atentos a posibles cambios repentinos de humor, sueño o comportamiento que se puedan estar reflejando una desmotivación generalizada.

Casos extremos en redes sociales. La ballena azul

La ballena azul es un juego de tipo autolesivo que se popularizó en Rusia alrededor de 2016 y qué consiste una serie de pruebas a los adolescentes muy agresivas y violentas que concluyen con la incitación al suicidio.

Hay mucho misterio alrededor de este fenómeno y es difícil distinguir si se trata de una realidad o es un mito en torno al cual se ha construido una gran historia, basada en violencia, violaciones, sangre y suicidio.

Lo que sí es cierto es que desde que salió a la luz la historia de la ballena azul muchos adolescentes han entrado en foros de internet para buscar información sobre este fenómeno.

Este es el caso más extremo de como las redes sociales llevadas al límite más absoluto pueden ser realmente dañinas.

Algunas explicaciones te podrían revelar por qué surgen este tipo de juegos y por qué muchos jóvenes se sienten atraídos por estos foros serían:

-Estos espacios les dan un sentido de pertenencia, son foros de internet con una temática común, en la que la simbología también es común, lo que aumenta la sensación de comunidad y unión con el grupo.

-En un mundo cada vez más desconectado, con menos redes de apoyo social y reales, se creará un caldo de cultivo perfecto para estas prácticas.

-En el juego existe un tutor que guía al alumno por pruebas cada vez más extremas hasta el suicidio. Este tutor es una figura parecida a la de los alumnos ayudantes que se dan en los institutos, una persona que te guía, te acompaña, te da un sentido y te ofrece un entorno estructurado con una serie de pruebas. En definitiva, te puede ofrecer la pertenencia a algo más grande.

En la adolescencia se asumen más riesgos y existe una menor sensación de peligro.

-Que adolescentes saludables, con buena gestión emocional, relaciones familiares sanas y con buen apoyo social, lleguen a suicidarse por un juego similar al de la ballena azul es poco probable, pero sí nos podríamos encontrar con adolescentes que ya han tenido ideas autolíticas, que se han planteado el suicidio como una salida a su sufrimiento, o si existe debajo una depresión o consumo de sustancias, este juego puede llegar en un momento perfecto para dar sentido incluso a su propia muerte.

-Si abordamos los mecanismos psicológicos que explican este tipo de juegos como la ballena azul, nos encontramos con mecanismos similares a sectas o bandas de adolescentes:

  • Se basan en el control mental. Delegan en un líder sus propias acciones, un ser superior les indica qué tienen o no que hacer.
  • Pertenencia al grupo como algo superior al como individuo.
  • Reglas propias del grupo, al igual que los colores de tu equipo de fútbol o tipo de música que escuchan los fans de un mismo grupo y que nos hace sentirnos parte de algo, estos espacios pueden tener un lenguaje común, símbolos propios y una tarea común.
  • En los juegos similares a los de la ballena azul, existe una enorme presión social para no abandonar, acompañada de una sensación de fracaso si abandonan y rechazo del grupo y por lo tanto pérdida de pertenencia, lo que hace que los adolescentes que se plantean abandonar en medio del juego se sientan obligados a no hacerlo.
  • Hay una sensación de superación al ir avanzando en pruebas cada vez más extremas.

¿Cómo podemos prevenir que los adolescentes tengan adicción a las redes sociales y puedan acabar en juegos como el de la ballena azul?

-Es fundamental tener una red de apoyo real en nuestra vida cotidiana.

-No vivir una situación de aislamiento social.

-Dar confianza a nuestros hijos para hablar en casa. Mantener una correcta comunicación.

-Estar alerta a cambios en nuestros hijos, no solo en su comportamiento, si no también atendiendo a las emociones.

-Si sabemos que nuestro hijo/a ha tenido contacto con este tipo de foros en los que las conductas extremas que promueven pueden llegar a ser peligrosas, tenemos que abordarlo directamente con ellos.

Lo más recomendable será que nos esforcemos en que vuelvan a conectar con la realidad. Estos juegos habitualmente les alejan de su familia, amigos, aficiones, por lo que nuestros esfuerzos deben ir encaminados a que puedan volver a reconectar con el mundo real.

Esperamos que os puedan resultar de utilidad este artículo sobre la adicción a las redes sociales.

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Verónica Pérez Ruano

Psicóloga sanitaria M-25027

 

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