Quizá una de las situaciones más duras en pareja es enfrentarnos a la ruptura. Es una situación que conlleva muchos sentimientos asociados: sensación de pérdida, inseguridad, miedo, a veces ansiedad, tristeza, etc.

Cuando hay niños fruto de esa relación, o de relaciones anteriores pero en la que existía convivencia, la situación puede hacerse compleja de afrontar.

Vamos a analizar a continuación:

  • La manera de comunicar esta nueva situación a los niños.
  • Cómo afrontar situaciones que pueden ser difíciles para los niños y niñas tras la separación
  • Cuándo es recomendable acudir a un psicólogo infantil

Una serie de preguntas habituales que realizan los niños con posibles respuestas para facilitar la transición por esta compleja situación.
El lenguaje que vamos a utilizar es para referirnos a una pareja formada por padre y madre, pero por supuesto somos conscientes de la multiplicidad de parejas y distintas familias. Existen familias formadas por dos madres, dos padres, un padre, una madre y una abuela, etc.

 

¿CÓMO LE DIGO A MIS HIJOS QUE ME QUIERO SEPARAR?

 

 

· Si tenéis más de un hijo es recomendable hacerlo con todos en el mismo momento.

Poder decírselo primero al hijo mayor y luego pedirle que todavía no se lo diga al pequeño le añadirá más presión a la situación.
Es mejor que estéis todos juntos y poder hablarlo abiertamente, adaptando el lenguaje a la edad de los niños.

· Es recomendable que los dos progenitores estén presentes en el momento de comunicárselo.

No siempre es posible esta situación, pero siempre que se pueda es bueno que os vean unidos en esta decisión. Si se lo comunica solo un miembro de la pareja pueden entender que es responsabilidad suya y culparle de lo que está ocurriendo.

. ¿Cómo se lo digo?

Es importante que la decisión les quede clara a los niños, en ocasiones estamos tan nerviosos, desanimados o asustados, que no transmitimos bien lo que está sucediendo. Y los niños no terminan de comprender qué ocurre.

Si te preocupa el momento de comunicárselo tanto como para no ser capaz de afrontarlo, puede ser adecuado que consultes con un profesional de psicología infantil que te oriente en el proceso. Es importante que tengas en cuenta que la decisión final de comunicárselo tendrás que realizarla tu y que no es recomendable delegarlo en otras personas, como profesores, psicólogos o abuelos. En esos momentos tus niños te necesitan a ti.

Una posible manera de hablar con los niños, en una hipotética situación familiar podría ser:

Os hemos llamado porque queríamos hablar con vosotros, tenemos algo importante que deciros.
Mamá y papá se van a separar.
Eso significa que no seguiremos viviendo juntos los cuatro. Si no que a partir de ahora papá tendrá otra casa y mamá seguirá viviendo aquí, pero sin papá. Vosotros podréis estar con los dos, tendréis dos casas y os seguiremos cuidando como hasta ahora. Nunca estaréis solitos, siempre habrá alguien que os cuide y proteja.
Os queremos muchísimo, tanto papá como mamá, pero hemos decidido que no queremos seguir juntos como pareja.
Queremos deciros que esto no es por vuestra culpa de ninguna manera. Estamos muy felices de teneros como hijos porque sois maravillosos.
Quizá notéis que estamos tristes por lo que está pasando, también sabemos que esto os puede poner triste a vosotros y es normal, está bien sentirse triste a veces.
Quizá haya cosas ahora que nos queráis preguntar, estaremos aquí ahora o más adelante para hablar del tema siempre que queráis.

· Facilitar al contárselo que puedan preguntar y asegurarnos de que vayan a encontrar un espacio seguro para hablar posteriormente.

Es importante que cuando hablemos con los niños y niñas sobre la separación, estemos preparados anímicamente para poder hacerlo y permitirles hacernos preguntas.

En ocasiones el dolor que supone una ruptura nos impide hablar del tema y evitar cualquier tipo de comentario al respecto, para evitar sufrir, pero es importante que sepamos que si les comunicamos la decisión de separarnos a los niños ellos nos harán preguntas al respecto y tenemos que ser capaz de contestarles desde el cariño y la firmeza de que hemos tomado una decisión que no es reversible.

Si no estás preparada para afrontar esta conversación con los niños porque solo la idea te abruma puede ser un buen momento para acudir con un psicólogo que tu ayude a sobrellevar la ruptura y orientarte en esta situación.

En ocasiones los niños parecen no reaccionar en un primer momento, y no hay nada que quieran preguntar. Pero en los próximos días es normal que empiecen a realizar preguntas y querer saber más sobre el tema. Es importante dedicarles tiempo de calidad para mostrar nuestra disponibilidad hacia ellos, estamos aquí si nos necesitan y les facilitamos espacios para que hablen si así lo desean.

· Esperar diversidad de respuestas

La respuesta más habitual en los niños en estas situaciones es la tristeza y, normalmente, el llanto, pero también pueden expresar enojo o enfado (romper o golpear cosas), mostrar una aparente indiferencia (a mi me da igual), negación (al final no os vais a separar) o aceptación (yo ya lo sabía).

Tenemos que tener en cuenta que todas las posibles respuestas son normales y no necesariamente están reflejando su mundo emocional.

Existen algunas respuestas en los niños que sirven como mecanismos de defensa y que cortan la conversación, por ejemplo, pueden taparse los oídos y decir que no quieren escuchar más o irse corriendo a su habitación o incluso esconderse. Dejarles un espacio para asimilar la noticia es fundamental.

No quedarnos con su primera reacción o posibles reproches que puedan hacer (esto es por tu culpa), sino estar disponibles para retomar la comunicación cuando ellos estén preparados.

· Conocer las fases del duelo

 

 

Tanto vosotros como pareja, como los niños tenéis que pasar por las etapas del duelo. Vamos a verlas más detenidamente a continuación, pero es importante saber que no se dan todas las etapas en todos los casos, ni ocurren siempre en el mismo orden. En ocasiones, se vuelve sobre etapas que ya habían sido superadas o el niño puede quedarse anclado en una de ellas.

1Negación: No hacerse a la idea de lo que está ocurriendo, hacer como que no ocurre o actuar como si no fuera a suceder son manifestaciones comunes en un primer momento tras comunicar la ruptura.

Pueden hacer preguntas de reaseguración ¿Qué vamos a hacer en vacaciones?, es importante que mostremos con cariño pero firmeza que la situación es irreversible y que hay cosas necesariamente que van a cambiar. Eso no significa que no vayan a seguir ocurriendo cosas que le gustan, como ir de vacaciones o que vengan sus amigos a jugar a casa, pero no siempre estarán presentes mamá y papá. Recordarle que siempre habrá alguien con él que le cuide y proteja, y que nunca se va a quedar solito, ya que en ocasiones los niños más pequeños pueden pensar que la separación incluye periodos en los que esté sin alguno de los miembros de la pareja.

2. Cólera: Enfadarse habitualmente por cosas de poca importancia, mostrar mal humor, tener un estado de ánimo irritable, oponerse directamente a cosas que antes hacía contento. Decir que no a casi cualquier cosa que les proponemos, etc.

3. Negociación: Plantean posibilidades para que la ruptura no se produzca. ¿Y no podeís intentar perdonaros? o buscan puertas abiertas a la situación actial; A lo mejor papá vuelve cuando se dé cuenta de que nos echa de menos.

4. Dolor: Suele ser la fase mas larga en la que el malestar emocional parece que se va a quedar instalado. En los niños la tristeza se expresa habitualmente como rabia o frustración, por lo que tendremos que ser capaces de interpretar que están desanimados y no caer en regañar, censurar o castigar en exceso estas conductas. Ya que sumaremos más estrés a esta situación.

Pueden existir cambios en la alimentación, el sueño, control de esfínteres, miedos, resistencia a ir al colegio, bajada generalizada del rendimiento escolar, etc.

La paciencia es muy buena aliada en esta fase del duelo. No se supera una pérdida de un día para otro y los niños no son una excepción.

5. Aceptación: Los niños comprender que se trata de una situación irreversible y empiezan a adaptarse a su nuevo modo de vida. Pueden mostrar conductas que reflejen que hay cosas que todavía duelen, pero la situación se normaliza notablemente.

· Explicar la variedad de modelos familiares.

En este caso, las familias homosexuales tienen ventaja, ya que es habitual que los niños y niñas hayan entendido que el modelo de familia no es el que tradicionalmente ha existido de mujer, hombre e hijos.

· Si tienes dudas del proceso, no se lo transmitas a los niños en un primer momento.

Si estás dudando sobre si lo mejor es la ruptura, o la posibilidad de irte de casa o sobre la mejor opción para el futuro, espera a tener una decisión firme tomada antes de comunicarla a los niños.

Hay parejas que caen en el error de discutir y pensar en separarse, comunicárselo a los niños, posteriormente perdonarse y decidir intentarlo de nuevo. Estas situaciones desestabilizan enormemente a los niños. Es aconsejable tener una idea clara antes de hablar con ellos. En ocasiones estas decisiones son muy difíciles de tomar, y podemos dudar sobre si proseguir o no con la relación meses, o incluso años. Es recomendable dejar a los niños al margen de las decisiones de las que no pueden formar parte.

· Una vez que la decisión sea clara, háblales con sinceridad acerca de cómo te encuentras.

Si estás triste, no tengas miedo de decírselo, ellos lo van a notar y es mucho mejor que tu pongas palabras a lo que estás sintiendo, les ayudara a ellos a poder expresarse también desde un plano más emocional.

Esto no significa que sea positivo compartir con los niños todos los pasos que vamos dando en la ruptura, ya que como hemos comentado anteriormente, en los casos en los que no tienen poder de decisión es mejor mantenerles en un segundo plano e informales cuando la situación sea más clara y segura.

 

¿CÓMO ACTÚO CON MIS HIJOS TRAS LA RUPTURA?

 

 

· Seguir haciendo lo correcto, aun cuando el otro cónyuge no lo haga.

En ocasiones uno de los padres puede mostrar conductas inadecuadas, como por ejemplo, criticar al otro progenitor, desatender a los niños a nuestros ojos, no tratarles como creemos que es adecuado, no realizar comidas equilibradas, no mantener los horarios regulares de sueño que nosotros querríamos o descuidar los estudios.

Es importante que no mostremos hostilidad hacia el otro progenitor delante de los niños, si tenemos que hablar con él o ella de temas relacionados con los niños, es mejor que lo hagamos manteniendo al margen a los hijos. Es importante resolver las diferencias, por el bien de los niños y no dejarlo pasar, pero sin que ellos sean conscientes de las diferencias abiertas, de esta manera facilitaremos la comunicación de los niños con a su otro progenitor.

Si realmente su padre o madre estuviera actuando de manera negligente más alla de diferencias de opinión, si sería necesario validar lo que está ocurriendo de cara a los niños y no negarlo. Ya que en este caso, además de sufrirlo estaría silenciado por parte del otro progenitor.

La seguridad de los menores es lo principal en todo momento.

· Informa a personas significativas de su entorno, como maestros, entrenadores y padres de amigos con los que más tiempo comparte.

De esta manera evitarás que tengan que contárselo ellos y entenderán reacciones poco habituales que los niños no habían mostrado hasta ahora.

· Permite a tus hijos expresar lo que sienten y piensan. Si les cuesta puedes facilitarlo a través del juego o el dibujo.

Mediante juego simbólico, dibujar la tristeza en un papel, hacer un dibujo para el otro progenitor cuando no está con él…

Ayuda a los niños a elaborar la pérdida y nos permitirá acceder a lo que sienten para poder ayudarles mejor.

· El amor incondicional a los niños en momentos de cambio es fundamental.

Recordarles que les queremos muchos. Mostrarles afecto. Permitirles dormir con nosotros si nos lo piden, cuando ya dormían en su cama y, en definitiva, respetar sus ritmos.

Dedicarles tiempo de calidad cada día es importante en todas las etapadas de la infancia, pero en esta puede ser especialmente necesaria, para reasegurar la presencia y el vínculo.

· Si existieran cambios de colegio, ciudad o casa, anticípate a los cambios.

Las mudanzas son estresantes para todos, por lo que probablemente nosotros también estemos más nerviosos o agobiados de lo habitual.

Hazle partícipe de los pasos que vayas dando, de la elección de los muebles, color de las paredes, fotos de la nueva cada antes de que vayan a verla, para que puedan anticipar.

Entender la complejidad de las emociones. A veces la tristeza se expresa como frustración.

· La culpa en los niños.

La culpa es una reacción habitual en los niños y niñas tras la ruptura de sus padres, aunque no siempre lo expresan. Sienten que ellos han podido tener responsabilidad en que mamá y papá ya no estén juntos, ya que no se han portado bien, han discutido mucho por ellos, uno le defendía frente a las acciones del otro, han existido reproches respecto a la actitud hacia los niños, etc.

Indícales abiertamente que no es su responsabilidad ni su culpa que las cosas hayan sucedido así.

· Evita que los niños tengan la responsabilidad de cuidar a sus padres.

Frases como “me quedo muy solo cuando os vais”, “voy a estar triste”, “acuérdate de llamarme todos los días o si no me voy a poner muy triste”, no ayudan a que los niños normalicen la situación. Dejamos en ellos una carga demasiado pesada de cuidar. La infancia es el momento de recibir, no de dar. Eso no significa que los niños no tengan que tener en cuenta las emociones y sentimientos de los demás, pero no pueden ser los cuidadores de sus padres porque entonces se invierte el desarrollo natural.

Es más aconsejable decirles algo como “os voy a echar de menos cuando no estéis, pero estoy contenta porque sé que tenéis ganas de ver a papá, él también tiene muchas ganas de estar con vosotros. El lunes iré a por vosotros al colegio. Sabéis que me podéis llamar siempre que queráis, para contarme algo, o porque me echáis de menos y queréis hablar conmigo”.

· ¿Qué hago cuando mis hijos se van?

Uno de los momentos más difíciles son las despedidas, intenta distraerte cuando no estés con los niños. Organiza un plan con anterioridad para realizar inmediatamente después de se vayan los niños, es mejor si te comprometes con otra persona a una hora concreta, así no tendrás la “tentación” de quedarte en casa triste y pensando en que se han ido tus hijos. Si sientes que te viene bien realizar contigo misma un pequeño duelo a solas por la pérdida de la situación en la que vivías, adelante. Pero no olvides cuidar de ti misma/o y realizar tareas o actividades que sabes que te vienen bien. Regálate un masaje, un paseo por el campo o una cena con amigos.
Por la noche, si sientes que la casa está muy vacía y silenciosa, puedes probar a ver una película que te guste, poner un poco de música o hablar por teléfono con un amigo o familiar. También puede ser un buen momento para llamar a los niños y recordarles (a ellos y a ti) que tenéis ganas de veros y que pronto estaréis juntos.

Cuando lleguen los niños de vuelta dales un tiempo para que se adapten a la nueva situación.

 

¿CUÁNDO ACUDIR A UN PSICÓLOGO INFANTIL?

 

que hacer cuando los hermanos se pelean

Algunas de las situaciones en las que sería recomendable consultar con un especialista serían:

  • No me veo capaz de transmitirles a los niños que nos vamos a separar
  • El niño pide no ir con el otro progenitor de manera insistente
  • Dudamos de si necesita protección
  • Si muestra tristeza, ansiedad e irritación cada día al menos durante un mes
  • La ansiedad por separación de sus figuras de apego es tan fuerte que le dificulta seguir con su vida normal.
    Al principio es normal que los niños lloren cuando se separen de los progenitores para irse con el otro, pero si la situación es mantenida en el tiempo o de muy alta intensidad sería recomendable contar con la ayuda de un psicólogo infantil que nos orientara y ayudara a realizar las separaciones más llevaderas para los niños.
  • No come, duerme o juega con normalidad pasado un mes desde la ruptura.

 

¿CUÁLES SON LAS PREGUNTAS MÁS FRECUENTES EN LOS NIÑOS ANTE EL DIVORCIO?

 

Vamos a ver a continuación las preguntas que más habitualmente realizan los niños y niñas ante una situación de separación y facilitaremos posibles respuestas ante ellas.

· ¿No lo podéis arreglar?

Indícales que la decisión está tomada, no significa que ya no os queráis, pero os habéis dado cuenta de que no queréis seguir siendo una pareja y vais a ser más felices estando separados. Las diferencias que teníais no se pueden arreglar, lo habéis intentado, pero no ha sido posible. Es la mejor opción.

· ¿Quizá en un futuro volveréis a estar juntos?

Como hemos visto, la primera fase en un proceso de duelo es la negación, es probable que los niños busquen una salida mentalmente para no asimilar la situación.

No dejar la puerta abierta a que quizá en un futuro sea posible, se firme en que la decisión está tomada.

· ¿Dónde voy a vivir?

Aquí, dependiendo de vuestra situación concreta tendréis que valorar la información que es necesario transmitir a los niños.

· Los padres de Lucía se separaron y luego volvieron a estar juntos.

Indícales que eso no va a suceder. Cada caso puede ser diferente, pero vosotros habéis decidido terminar con la relación de pareja definitivamente. Eso no significa que no podáis ser amigos, ni veros más, pero ya que no queréis estar juntos de esa manera.

· Si estoy con papá y quiero ver a mamá ¿Qué hago?

Aquí depende mucho del régimen de visitas que queráis establecer, pero si la situación es inflexible es mejor que lo sepa desde un primer momento, no es recomendable dejar la puerta abierta a que pueda ir con el progenitor que desee, si luego no será así, se sentirá engañado, y con razón.

Le podemos recordar que nos puede llamar siempre que quiera, que el lunes nos veremos otra vez, que va a estar muy bien en su otra casa y que cuando vuelva nos contará todo lo que ha estado haciendo.

· ¿Quién cuidará de mi?

Es importante que sepa que tanto papá como mamá seguirán cuidando de él. En los casos en que los abuelos u otra persona vaya a participar en el reparto de los cuidados es importante que los niños sean informados con tiempo y darles un periodo de adaptación progresivo, si anteriormente la situación era distinta.

· A la hora de irse ¿Me puedo quedar aquí?

Si no es posible quedarse, es mejor ser firmes en la decisión desde el primer momento. Los niños más pequeños suelen presentar más dificultades para efectuar la separación de su madre, por lo que es aconsejable respetar este ritmo natural y ser flexibles, por ejemplo, con la pernocta. Es posible pasar el día con papá pero permitir que duerma con mamá si sabemos que es menor el sufrimiento para el niño.

· Cuando un niño pide insistentemente no ir con el otro progenitor.

Es necesario, aunque sea doloroso, plantearnos si puede estar ocurriendo algo que justifique este hecho. La protección al menor es fundamental siempre y tendremos que explorar con él o ella si está ocurriendo algo importante por lo que no quiera ir.

· En casa de mamá lo hacemos así.

Si es algo que no te supone un problema, puedes facilitar la continuidad en casa de ambos, puedes adaptar tus costumbres a las que habitualmente tienen los niño, pero si es algo que tu prefieres hacer de una forma diferente, indícales que en cada una de las casas hay una manera de funcionar, al igual que no hacemos lo mismo en el colegio que en casa, o en la piscina o el cine, también habrá cosas que en casa de papá y mamá se hagan de manera distinta y eso no es algo malo.

 

Autora: Verónica Pérez Ruano

Directora y fundadora de Raíces Psicología Infantil.

Psicóloga experta en Terapia Infanto-Juvenil