¿Por qué nos genera malestar o incomodidad hablar de sexo con nuestros hijos?

En nuestra cultura, ¿cómo se entiende, y vive la sexualidad? ¿Qué mitos la rodean desde que somos niños y niñas?¿Te resultan familiares frases como “si te masturbas te quedas ciego”, “las mujeres no se masturban eso es cosa de hombres”?

De esta manera, vivimos en una sociedad que mantiene como uno de sus tabúes clásicos, la sexualidad, dificultando su comunicación y comprensión en este sentido.

En ocasiones, la sexualidad es percibida como un acto vergonzoso, con una connotación negativa, que hay que evitar y de lo que no se puede hablar. Es importante diferenciar esto último del hecho de que la conducta sexual sea un acto que se da en un contexto íntimo que no debe avergonzarnos, ya que es natural y forma parte de la vida. Por ello, la manera en la que vivimos la sexualidad y cómo nos comportamos influye directamente en la concepción de la sexualidad de nuestros hijos/as, aunque no se nombre de manera directa.

Por eso, os proponemos que intentéis recordar cómo habéis gestionado alguna situación en la que haya surgido alguna temática de sexualidad, como por ejemplo, una escena de besos o conductas eróticas en la televisión delante de vuestros hijos, ¿qué han hecho? ¿Han cambiado rápido de canal? ¿Les ha incomodado esta situación y prefieren evitar dichas situaciones?

Por otro lado, no es extraño que en algún programa, incluso en el telediario o en un anuncio, aparezca alguna imagen con contenido sexual o que haga referencia a actos concretos, que vemos delante de los niños ¿Alguna vez os han preguntado? ¿Pensáis que no le prestan atención?

Por ello, contando con este contexto en el que vivimos, es muy importante transmitir una atmósfera positiva hacia la sexualidad, para favorecer el espacio en el que poder explicar, compartir y resolver dudas, aumentando así las posibilidades de pedir ayuda cuando lo necesite en lugar de asumir conductas de riesgo en un futuro, convirtiéndose en un referente.

Es importante la educación sexual infantil porque hace un tiempo atrás, este tipo de información más allá del conocimiento del aparato reproductor masculino y femenino, en muchos casos no enseñaba a los niños o incluso, llegaba tarde, en plena pubertad o en edades posteriores, cuando los menores ya habían tenido sus primeros contactos sexuales consigo mismos y con otras personas. De manera, que sus fuentes podían no ser veraces del todo al provenir de páginas poco recomendables, de mitos y lo que han escuchado a otras personas o de la pornografía, ofreciendo así, una perspectiva sesgada de la sexualidad.

Es una gran necesidad educar a los niños en sexualidad, ya que de que además de que contribuye a su desarrollo social, emocional y corporal, también es una necesidad a nivel preventivo en la sociedad actual. Esto, es motivado a que según algunos estudios, las edades de inicio en relaciones sexuales se van acortando, estando actualmente la media española en los 17,7 años, variando en función de la Comunidad Autónoma. Así, como el aumento de embarazos no deseados y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) entre los jóvenes, según describe la pediatra María Jesús Alonso Llamazares en “la redacción médica”.

Estas circunstancias se producen en muchos casos al asumir de conductas de riesgo por desconocimiento, falta de información sobre la sexualidad o de los medios disponibles preventivos.

Sin esta educación sexual, no disponen de información adecuada y adaptada que facilite su asimilación, así como las herramientas para desenvolverse en el mundo sexual de manera saludable y satisfactoria.

En muchas ocasiones, ante esta falta de información, los jóvenes buscan respuestas en los lugares menos recomendables siendo una de las fuentes más consultadas la pornografía, que les ofrece una visión sesgada y poco realista de las relaciones sexuales habituales.

¿Qué hago si descubro a mi hijo o hija explorándose físicamente? ¿Qué sería lo más recomendable?

Estos comportamientos son habituales en niños a partir de los 7 meses ya que el manejo de las manos está ampliamente adquirido y esto facilita que en los momentos en los que no está puesto el pañal, puedan explorarse. Es importante tener en cuenta que estos comportamientos (estirar el propio pene, manipular la vagina…) son exploratorios y no tienen aún ningún componente sexual. Por lo que, no es conveniente censurar. Alrededor de los dos años, cuando consiguen despedirse del pañal, estas conductas exploratorias aumentan.

Al finalizar el periodo anterior y empezar los 3 años, comienzan las conductas sexuales. Aparece la curiosidad sexual y la fase de exhibición sexual natural. Mientras se exploran pueden experimentar placer, no debemos censurar, solo en frecuencias alarmantes o en lugares inadecuados debemos tomar cartas en el asunto para ir introduciendo el concepto de privacidad.

En la exhibición sexual, el niño o la niña puede desnudarse y enseñar sus órganos sexuales, la respuesta del adulto ante este comportamiento es importante ya que en estos momentos el niño y la niña están re-afirmándose corporal y sexualmente.

En estos momentos también comienzan actitudes relacionadas con el adulto, por ejemplo: nos quieren ver hacer pis, intentan observar nuestros genitales… comportamientos de curiosidad que antes no aparecían. Todas estas actitudes son normales y no deben ser castigadas.

Entre los 5 y los 8, muchos niños parecen “obsesionados” con ver y tocar el pecho de su madre. A veces incluso se acompaña de una “regresión” en la que el niño desea de nuevo mamar o dormir con mamá. No hay porque preocuparse ante este tipo de conductas y cuanto menos se censuren antes pasarán, son en realidad una especie de comprobación y despedida de su infancia (en el plano sexual).

A partir de los 6 años, comenzarán con preguntas que deben ser respondidas con sinceridad. En años posteriores llegará el descubrimiento de la pornografía.

Cuando entre en la pubertad, o incluso antes de ella, si descubre a su hijo explorándose, es importante que sin regañarle, lo más recomendable es pedir disculpas por entrar sin avisar y dejarlo solo. Así, más tarde, explicarle que se ha marchado porque es un comportamiento natural, permitido y que tiene su derecho a conocerse físicamente pero que forma parte de su intimidad, es algo personal, propio y privado.

¿Cómo hablar con nuestros hijos de sexualidad?

Para empezar, es importante, generar el clima de confianza idóneo para que puedan sentirse seguros como para preguntar sus dudas. Para ello, deben estar presentes durante la conversación los siguientes componentes: respeto hacia la persona y a su ritmo, que sea un espacio libre de juicios y empático, agradeciendo la confianza depositada en vosotros como padres, animándoles así, a recurrir a vosotros cuando lo necesiten. Un buen recurso, es verbalizar las dudas, los miedos o inseguridades que teníais vosotros en esa época a fin de normalizarlo y que se sienta comprendido.

Si no sabéis cómo sacar el tema, un buen recurso es a través de los cuentos, películas o series, que son un buen enlace para abrir un diálogo entre los miembros de la familia. De hecho, los niños muchas veces son más espontáneos y naturales que los adultos, sin esos tabúes ni normas sociales en ese sentido y es algo que podemos aprovechar. Por ello, es importante acoger estos momentos para generar esa reflexión, explicación y resolución a través de las historias de los personajes, sus emociones, sus conductas y pensamientos. También, la observación y el contacto con los animales, con su espontaneidad, nos ofrecen material para hablar de temáticas como el proceso reproductivo o sexual y la oportunidad de extrapolarlo al ser humano, siempre basándonos en sus dudas e inquietudes.

Otra parte importante, es aprovechar momentos como el aseo personal para ir introduciendo el nombre de las partes sexuales del cuerpo cuando se les dan pautas o instrucciones de cómo cuidarse. Llamando a cada parte por su nombre, sin dejar que nuestra propia vergüenza nos limite.

En cuanto a la explicación, en líneas generales se aconseja:

• Adaptarse a la edad y el desarrollo de los niños y niñas para darles una respuesta. 

• Quizá en su primera pregunta les contamos todo, y no es lo que quieren saber, no es su duda en ese momento. Preguntar bien, cuál es la duda. 

• Escuchar y acompañar a SU curiosidad, no decidir nosotros/as hasta dónde. 

• Dar respuestas reales, no metafóricas. Por ello, la explicación debe ser clara, concisa, con lenguaje sencillo y accesible, a la vez que se recomienda que sea breve para mantener sus tiempos de atención óptimos para no aburrirle y desconecte. 

• Lenguaje sin eufemismos. 

• Lucha contra tu propia vergüenza. Tus hijos/as necesitan una respuesta y la buscarán allá donde puedan.

Por ello, es de gran importancia dejar ese espacio abierto para resolver más dudas que les genere lo explicado, ponerles ejemplos que les pueda facilitar su comprensión a lo largo de la explicación, o situaciones que hayan visto en dibujos o similares, como se señala con anterioridad. Esta información es importante porque es una etapa de muchas inquietudes, dudas, preguntas, de exploración en su propio cuerpo, así como una época de identificar las diferencias sexuales, lo que les genera curiosidad.

¿Por qué es importante responder a sus preguntas?

Porque preguntas sin respuesta o espacios en blanco, son temáticas sin elaborar, que con facilidad se rellenan con información que tienen al alcance de su mano como hemos mencionado anteriormente, como su propia imaginación o de otras fuentes que pueden resultar poco recomendables, como pornografía, lo que han oído, lo que le han contado… Que en muchos casos ofrece una información distorsionada de la sexualidad.

Es importante, en un mundo en el que reciben información constantemente de distinta procedencia. A veces les llegan imágenes que no comprenden, no integran porque no conocen o no se les ha explicado y sacan sus propias conclusiones, siendo en ocasiones poco acertadas y alejadas de la realidad. Una vez, que estas ideas le acompañan durante gran parte de su vida sin que se hayan cuestionado, resulta más complicado desmontarlas que si esas dudas se hubieran expresado y resuelto en ese contexto familiar de confianza y respeto, ya que llevan mucho tiempo forjándose.

Estas explicaciones y resolución de dudas a edades tempranas, les ayuda también, a ser conscientes de sus derechos, entre ellos, el de decidir sobre su propio cuerpo, así como de las limitaciones de la sexualidad, o que la libertad de uno acaba donde empieza la de otra persona. Esto les ofrece recursos de respeto a uno mismo y al otro, así como para enfrentarse al día a día y vivir en sociedad, que les servirán tanto en el presente como en el futuro. Facilitando que sea un joven y adulto con capacidad para valorar la sexualidad como una parte natural de la vida, como satisfactoria, con seguridad a la hora de recurrir a alguien si necesita ayuda. También, genera que se asuman menos conductas de riesgo a nivel sexual por desconocimiento.

De esta manera, potencia el vínculo, la confianza y seguridad, ya que si le surge alguna duda al respecto puede consultaros en lugar de llenar ese vacío con información errónea, que lejos de ayudar puede generarle carencias, creencias, inseguridad y expectativas poco realistas sobre el sexo. Así como, si presenta dificultades puede expresarlas sin miedo, generando en ellos sensaciones de alivio, así como seguridad al salir de sí mismo y compartir su experiencia emocional y preocupaciones. Esto marca su forma de relacionarse con su propio cuerpo, como consigo mismo y con los demás. Sobretodo esos primeros contactos sexuales, en los que se puede mostrar intrigado a la vez que asustado y lleno de dudas, también para esos momentos en los que se pueda sentir abrumado por cambios corporales que se están desarrollando. Es una época de muchos cambios y de transición que con el apoyo y soporte de sus figuras de referencia genera cierta sensación de alivio, reduciendo el malestar y confusión experimentada.

¿Y si me pregunta algo que no sé cómo responderle o no estoy seguro de qué decirle?

En ocasiones, nuestros propios miedos, vergüenzas o complejos nos condicionan a la hora de hablar abiertamente y con naturalidad con nuestros hijos. Por ello, es aconsejable que piensen cómo fue la educación sexual recibida en su infancia, si llegó tarde, de dónde aprendió y qué información coincide con lo propuesto en este artículo. Si en esos momentos de duda hubiera agradecido ese espacio de compartir, de apoyo y de resolver inquietudes.

Si el niño o la niña nos preguntan sobre sexualidad en un momento inesperado y repentino, de manera que no nos encontramos en disposición de darle la respuesta que necesita o de la forma adecuada, antes que dar una respuesta rápida, evitativa, errónea o que le genere confusión es preferible ser sincero y expresar el agradecimiento por confiar en vosotros, así como reforzar lo interesante que es su pregunta y que está encantado de responderla. Esto, facilita y hace que el niño o niña experimente bienestar por expresar estas inquietudes, abriendo así, el canal a futuras conversaciones, estableciendo la base de la comunicación, siendo más probable que se repita esta situación de compartir o recurrir a ellos cuando le surjan dudas o preocupaciones. De manera que, si en ese momento la pregunta del niño o niña les pilla desprevenidos y no saben qué contestar, es preferible reconocerle y validarle como se ha comentado y aplazar el momento de resolver la duda, diciendo que es tan buena pregunta que tiene que pensar bien la respuesta y se la dice con calma en un rato, de esta manera disponen de un poco de tiempo para articular la respuesta. Es importante que esta espera no se alargue en el tiempo, procurando responder en el mismo día.

¿En qué momento me debo preocupar de conductas sexuales o juegos del niño?

No nos alarmemos si descubrimos al niño jugando con muñecos realizando o hablando de conductas sexuales, si es antes de tener ese espacio de charla con él o ella, puede decirnos que es importante hablar de ello con nuestros hijos porque ya algo de información han captado del entorno y es importante saber qué idea tienen de ello. También, es probable que después de la conversación sobre educación sexual los niños presenten este tipo de juegos o conductas en sus muñecos, ya que elaboran a través del juego, esa es su manera de aprender, comprender y resolver situaciones. Es un comportamiento completamente natural que no es conveniente cortar o penalizar.

En función de si el juego se convierte en muy recurrente, de manera que no se reduce con el paso del tiempo en cuanto a intensidad o frecuencia, puede implicar que cierta temática le está costando más elaborar o resolver y puede ser recomendable consultar a un profesional especializado para valorar y favorecer dicha elaboración resolución en el caso de que fuera necesario.

Respetar a los niños es enseñarles a ser respetados

• Es importante respetar el cuerpo del niño y la niña. Besar, abrazar, tocar por elección también del niños o la niña. Evitando situaciones en las que no quiero que me toquen y lo hacen. Si les respetamos, respetarán. Relacionado con futuros abusos.

Consultar a partir de los 2-3 años si en las zonas más íntimas prefieren ser lavados, limpiados, supervisados por nosotros/as… o quieren hacerlo ellos o ellas. Respetando sus deseos y sensaciones respecto a la intimidad.

• La mayoría de las violaciones y abusos se dan dentro de la familia y en las relaciones de pareja, por lo que es necesario aprender a detectarlo para poder frenarlo. En ocasiones los niños, y a veces hasta los adultos, no distinguen qué es un relación de abuso. (Profundizaremos en próximas sesiones)

• Es muy importante hacerles llegar que: Si nos incomoda, lo podemos nombrar. Si no nos gusta que nos toquen en algunas zonas, aunque entendemos su curiosidad, se lo podemos decir. Enseñando que el respeto al cuerpo es necesario y nosotros lo ponemos en práctica.

Autores: Laura Parra y Henar Íñigo