La autoestima es la valoración subjetiva que una persona tiene de sí misma. No es algo que dependa de los demás, si no que es una percepción interna sobre nuestras propias capacidades y nuestra valía personal.

Se va construyendo desde el momento en el que nacemos y puede ir cambiando a lo largo de la vida, aunque los primeros años tienen un impacto muy alto en la construcción de la autoestima de una persona.

¿Cómo sé si mi hijo tiene una buena autoestima?

Cuando un niño crece y se desarrolla con una autoestima saludable y fuerte, se siente seguro y capaz. Es capaz de confiar en sí mismo para enfrentarse a dificultades sin miedo a equivocarse. Utiliza el espacio público hablando alto o moviéndose con libertad. Se siente valorado y cree que es bueno haciendo cosas, aunque sean difíciles o el resultado no sea el mejor siempre. Pero su percepción subjetiva es de valía y de merecimiento.

¿Qué signos nos indican que un niño no tiene una buena autoestima?

Cuando un niño o niña crece y se desarrolla con una baja autoestima, encuentra muchas dificultades que afectan a su salud mental y emocional. No confía en sí mismo para hacer las cosas, siempre reclama ayuda para hacerlo acompañado. No porque prefiera estar con alguien, si no porque no confía en su capacidad para hacerlo, incluso cuando es perfectamente capaz de hacerlo solo.

Otro signo de baja autoestima es la dificultad para aceptar cumplidos por parte de personas importantes de su vida. Si su profesora o su madre le dicen que es bueno jugando al baloncesto, puede tener dificultades para creérselo, sintiendo que solo se lo dicen para que se sienta bien, pero que en realidad no es bueno.

Un niño con baja autoestima tiene mucho miedo a la crítica y puede evitar hacer algo por miedo al fracaso. Es habitual que los niños se equivoquen al hacer cosas, ya que el error es parte inevitable de la vida y una de sus principales fuentes de aprendizajes, pero los niños con baja autoestima se niegan a exponerse a situaciones si piensan que van a fallar, ya que el miedo al fracaso es tan fuerte que les puede llegar a paralizar.

Los niños/as con baja autoestima se sienten inseguros en situaciones nuevas, suelen reclamar la compañía del adulto para poder enfrentarse a pequeños retos y el sentimiento de desmerecimiento o de ser inadecuado está presente a menudo.

Importancia de la autoestima en el desarrollo infantil.

Sin duda la autoestima es un elemento fundamental en el desarrollo infantil. Formará su autoconcepto de forma saludable y tendrá una gran influencia en cómo se relaciona con los demás, tanto ahora como en el futuro.

Las personas adultas con baja autoestima tienden a tener unas pobres relaciones sociales, les cuesta vincular con las personas de manera saludable y, a menudo, no respetan sus propios límites en las relaciones, ya que no se valoran ni se priorizan de manera saludable. La base de las relaciones adecuadas empieza en la infancia y la adolescencia y es ahí donde tendremos que poner los cimientos para que durante el resto de su vida, tenga la suficiente fuerza y autonomía para sentirse válidos y merecedores de relaciones saludables, equitativas y adecuadas.

como mejorar la autoestima de mis hijos 2 (1)

La autoestima en la infancia y la adolescencia. Recorrido por las diferentes edades.

A continuación realizaremos un repaso que analice las diferentes edades para profundizar en cómo podemos fomentar la autoestima de nuestros hijos adaptándonos a sus diferentes etapas del desarrollo y momentos evolutivos,

De 0 a 6 años: La importancia de un ambiente seguro y amoroso.

Durante los primeros 6 años se tiende a decir que la autoestima depende de los demás, no de nosotros mismos. Es el único momento de la vida en la que no tenemos clara nuestra percepción interna, no tenemos una idea clara de nuestra valía y por lo tanto nos fiamos de nuestras figuras de referencia, habitualmente nuestros padres y madres.

Estos 6 años son fundamentales para la formación de la autoestima durante el resto de la vida, ya que son las bases sobre las que construir todo lo demás.

La opinión de los padres sobre cómo es un niño se convierte en su voz interna, no siendo capaz de distinguir lo que opina él de sí mismo, de lo que le dicen los demás.

Si le decimos que es fuerte, valiente, capaz, estaremos remando a favor de una buena autoestima. Si le apoyamos por la persona que es en ese momento, no por todo lo que le falta por aprender, si no que le valoramos a él como persona individual, que merece respeto, amor y validación solo por el hecho de existir, estaremos dándole un sitio seguro al que volver, su propia autoestima.

Es habitual que en consulta veamos a niños de 3, 4 ó 5 años que nos indican que se portan mal, pero al indagar qué es lo que consideran que es portarse mal, no saben concretar, ni explicarlo. Esto indica muy bien cómo los niños aprenden de sus padres cosas sobre sí mismos, en este caso que lo hacen mal, pero esto en muchas ocasiones solo deja una huella en su autoestima sin implicar aprendizaje, ya que no son capaces de saber qué les están pidiendo sus figuras de referencia y ni siquiera saben lo que es “portarse bien”.

Por eso, al corregir comportamientos, es mucho más útil centrarnos en lo que sí queremos que haga en vez de en lo que esperamos que deje de hacer. Por ejemplo, es mucho mejor decirle, “si quieres jugar con el balón, puedes salir al jardín” que decirle “no juegues con la pelota en casa, pórtate bien”. Céntrate en decirles de manera clara cómo satisfacer sus necesidades de movimiento, pero no en valorar si eso les convierte en buenos o malos hijos. Las necesidades infantiles sencillamente existen, a veces tendremos que decirles que no, pero eso no les convierte en niños malos, ni desobedientes.

Clave en esta edad:

Convertirnos en su voz interior para el futuro. Pregúntate cómo quieres que se hablen tus hijos el día de mañana y esfuérzate para que la voz con la que les hablas hoy, suene así.

De 6 a 12 años: Fomentar la autonomía y valora las diferencias individuales

A partir de esta edad, hay dos claves imprescindibles para que la autoestima cristalice de manera sana y fuerte.

  • Fomentar la autonomía

La autonomía se construye en esta edad, haciendo. No con palabras, no hay que explicarles que no tengan miedo a equivocarse. Hay que permitirles equivocarse, estando cerca para acompañar la frustración inevitable pero animándoles a intentarlo de nuevo, probando de otra forma, permitiéndoles caerse para volverse a levantar e intentarlo de nuevo.

Van a tirar el agua en la mesa, van a romper más de un jarrón, van a equivocarse, porque están aprendiendo. No proponemos dejarles “hacer lo que les dé la gana”, si no vivir el error como fuente de aprendizaje. Si tiran el agua en la mesa, pueden ayudarnos a recogerla, a limpiar y a volver a llenar el vaso de agua. Una acción que parece tan simple martiriza a muchas personas adultas cuando les ocurre, si una persona tira sin querer el agua en una mesa mientras come es habitual escuchar expresiones como, ”¡qué tonta soy!” o que le invada una sensación de culpa que no sabe bien de dónde viene pero que suele hacer que se sienta francamente mal.

Tenemos que permitir que los niños tomen decisiones adecuadas a su edad y fomentar su toma de decisiones. Celebrar con ellos sus logros, pero permitir que puedan resolver sus propios problemas, no correr a solucionárselos nosotros. Valora el proceso, no el resultado.

  • Valora las diferencias individuales.

Evita las comparaciones entre hermanos o amigas. Las personas somos diferentes y pensamos, actuamos y sentimos de diferentes formas. No solo es normal, si no que está bien y es deseable.

Si continuamente comparamos a nuestros hijos o les enseñamos el modelo a seguir que esperamos que imiten, nos les estaremos valorando por lo que son, si no por la capacidad que tengan de negarse a su ser esencial e intentar parecerse a otra persona.

Y esta es una de las mayores dificultades que aparecen ligadas a la baja autoestima y que veremos con mayor detenimiento en la adolescencia, el malestar que causa la comparación constante.

como mejorar la autoestima de mis hijos

Clave en esta edad:

Déjales hacer y equivocarse, sin dramatizar el error y permitiéndoles solucionar sus problemas por ellos mismos, mantente cerca pero intenta no caer en la sobreprotección. Permite que valoren las diferencias como algo valioso.

De 12 a 18 años: La comunicación afectiva y los límites adecuados como  base segura para su autoestima

En esta edad, las comparaciones con su grupo de iguales y, muy fuertemente con las redes sociales, provocarán que la autoestima se pueda ver tambaleada sin que tengamos capacidad de influir en ello de manera directa, como hasta ahora hemos podido.

En esta edad, tendremos que acompañarles desde un segundo plano, confiando en las fortalezas que hemos plantado en la infancia y que les servirán como base segura a la que aferrarse.

Pero hay dos elementos clave que sí podremos facilitar para que su desarrollo sea el adecuado y su autoestima no se vea afectada: la comunicación y los límites.

  • Comunicación

El primer paso en una comunicación basada en el afecto, no es decirles lo que tienen que hacer, si no escucharles. Pero escucharles de verdad, intentando comprender los motivos que les han llevado a tomar sus decisiones o lo que les preocupa. Por muy doloroso que nos resulte escucharlo, necesitan un lugar seguro en el que volcar su posible malestar, sus inquietudes, sus preocupaciones. Y ahí, desde el acompañamiento emocional podremos hablarles con sinceridad e intentar contrarrestar multitud de mensajes que les van a llegar contra su autoestima:

La idea de belleza normativa que tanto daño les va a hacer y las inseguridades físicas que les van a provocar. Las redes sociales y el mundo irreal al que se van a enfrentar, que les hará compararse con imágenes editadas y con filtros pero que incluso conociendo esto tendrán un impacto en su autoestima…

  • Límites.

Los adolescentes que crecen con límites claros (directos, sin ambigüedades ni interpretaciones) y consistentes (basados en su seguridad, en la convivencia y no en las necesidades adultas que varían de un día a otro) tienen una mejor autoestima, ya que los límites les hacen sentir seguros y, por tanto, capaces.

La adolescencia es la edad en la que intentar pasar el límite de manera continua, por lo que tendremos que aprender a negociar con nuestros adolescentes, explicándoles las razones detrás de los límites y mostrando consistencia en nuestro comportamiento.

Los castigos suelen tener muy poquita influencia en el comportamiento de nuestros adolescentes, pero sí tienen un gran impacto en su autoestima.

Basa los límites en el respeto, el que se tienen que tener a ellos mismos, a los demás y a la propia convivencia en casa. Y genera acuerdos basados en su autonomía.

Clave en esta edad:

No olvides que el primer paso en la comunicación es la escucha y que cuanto quieras comunicarle algo, mantener un tono positivo provocará que te hagan mucho más caso. Ten cuidado con ser demasiado crítico al mostrar tu autoridad, aunque veas a tu adolescente como una persona segura de sí mismo hasta el punto de parecerte soberbia, te aseguramos que no es así, y que las inseguridades en esta etapa están a flor de piel.

En todas las edades: Ser modelo

Se dice a menudo que no te preocupes si tus hijos no te escuchan, ya que te observan continuamente. Y tu autoestima se percibe de manera continua por tus hijos:

Que consientes en tus relaciones, que límites permites que pasen contigo, te observan comportarte o hablarte a ti misma. Si tienes miedo al fracaso, si temes cometer errores, si no te sientes merecedora, si no te haces fotos para no verte mal, si criticas tu cuerpo de manera continua, si eres capaz o no de manejar tus emociones y expresar saludablemente y con asertividad lo que te molesta, si eres demasiado crítica contigo misma, etc.

¿Necesitas ayuda?

Si te preocupa la autoestima de tu hijo y sientes que no tienes las herramientas para ayudarle, no dudes en buscar ayuda profesional por parte de un psicólogo infantil y juvenil. Un psicólogo puede proporcionarte herramientas y estrategias para fortalecer su autoestima en sus diferentes etapas y ayudaros a que pueda desarrollar una autoestima saludable que le acompañe a lo largo de la vida, manteniendo un concepto positivo de sí mismo

Verónica Pérez Ruano
Psicóloga infanto-juvenil. Directora Raíces Psicología