OBJETIVO DE LA INVESTIGACIÓN

Desde el equipo de Raíces Psicología  realizamos un estudio sobre el confinamiento y su impacto psicológico en la infancia y adolescencia. 

La pandemia del COVID-19 y el estado de alarma declarada en nuestro país, nos obligó a todas las familias a permanecer en casa. La actividad educativa, económica y social se paralizó y familias enteras empezaron a pasar muchas más horas juntas y en casa. 

Aumentaron las horas compartidas y de presencia de los progenitores junto a sus hijos/as. Y el equipo de psicólogas de Raíces Psicología nos preguntamos:

¿Cómo está afectando esta situación a los/as niños/as y adolescentes? ¿Se sienten más escuchados, más queridos, más alegres por compartir más tiempo con su familia? ¿Les están dedicando sus madres/padres más horas de exclusividad o atención a sus necesidades?

HIPÓTESIS

Nuestra hipótesis inicial partía de la creencia de que un aumento en la presencia, es decir, estar y compartir la vivencia y experiencia del progenitor de manera exclusiva y consciente con su hijo/a afectaría positivamente en el bienestar psicológico infanto-juvenil, y en especial en sus emociones y autoconcepto. 

¿A qué nos referimos con presencia? 

  • Compartir tiempo, ser escuchado/a, mirado/a y atendido/a
  • Recibir y dar amor, ser aceptado/a, querido/a, sentirme valioso/a, y que acepten mis limitaciones incondicionalmente
  • Ser apoyado/a ante las dificultades propias
  • Jugar y divertirse, experimentar, curiosear y ser estimulados/as
  • Necesidad de pertenencia al “grupo”
  • Dar sentido a las experiencias de los niños

¿Y con bienestar psicológico? 

  • Amor y respeto propio y ajeno
  • Estabilidad emocional
  • Capacidad de disfrute en las actividades del día a día
  • Respuestas adaptativas a estímulos del entorno 
  • Sentir el propio cuerpo y sus síntomas con seguridad
  • Prevenir y resolver conflictos, comunicación asertiva
  • Sentir pertenencia y equilibrio afectivo

DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN Y MUESTRA

Para evaluarlo diseñamos un cuestionario online dirigido a las familias y a sus hijos/as en el que respondían los progenitores o bien, si eran mayores de 8 años, los propios niños/as y adolescentes. 

Nuestra intención era recabar la información de esta vivencia en la infancia y adolescencia preguntándoles directamente a ellos, para conocer de primera mano sus experiencias, opiniones y vivencias en esta situación. Pero, consideramos que las preguntas podrían ser difíciles de contestar para menores de 8 años, por lo que solicitamos a las familias que contestaran por ellos/as en estos casos desde la perspectiva de sus propios hijos e hijas, es decir, respondiendo como ellos/as lo harían.

Se aseguró en todo momento el anonimato y confidencialidad de los datos recogidos.

La investigación se inició el día 17 de abril de 2020, cuando llevábamos 5 semanas de confinamiento y finalizó el 25 de abril de 2020, ya que al día siguiente se permitieron los paseos para los menores de 14 años.

Se compartió el cuestionario a través de las redes sociales, de asociaciones de madres y padres, de grupos vecinales y en distintas redes de infancia, como grupos de participación infantil y AMPAs.

El cuestionario tuvo una gran acogida, fue contestado por 452 familias.

La mayoría de ellas (312 familias) tenían hijos/as menores de 8 años.

En el 90% de los casos contestados, respondieron las madres.

El 73,2% residían en la Comunidad de Madrid y el resto en otras comunidades autónomas.

Debido a la situación de confinamiento solo un 13,3% de las madres/padres debían continuar desplazándose a su lugar de trabajo, los demás participantes indicaron que permanecían en casa.

SITUACIÓN LABORAL PROGENITOR:

(durante COVID-19)

ANÁLISIS ESTADÍSTICO

Se realizó un análisis descriptivo de la situación de los progenitores y de los niños/as y adolescentes mediante el análisis de las frecuencias teniendo en cuenta los dos grupos de edad (menores y mayores de 8 años). Adicionalmente se compararon variables mediante pruebas de estadística inferencial para analizar la existencia de relación entre estas. 

RESULTADOS 

A continuación, exponemos los resultados encontrados a partir de las preguntas realizadas: 

Se pueden observar ciertos cambios en las situaciones familiares de las personas que respondieron al cuestionario, en términos de tiempo y dedicación a sus hijos/as. Además de observar diferentes relaciones entre las horas de exclusividad y atención a las necesidades y la percepción de estos niños/as y jóvenes en cuanto a algunas de las variables analizadas.

Los datos muestran que las horas que pasaban con sus hijos/as en la situación de confinamiento eran muy parecidas a el tiempo que compartían con sus hijos/as los fines de semana antes del estado de alarma (la gran mayoría 8 horas o más al día, sin contar las horas de sueño). 

PRESENCIA DURANTE EL FIN DE SEMANA:

(antes COVID-19)

PRESENCIA ENTRE SEMANA:

 (durante COVID-19)

El tiempo de exclusividad, es decir, dedicado solamente a su hijo/a sin estar realizando otra actividad o pensando en otras cosas aumentó durante la situación de confinamiento. Un 65,5% indicó que ofrecían más de 4 horas de exclusividad a sus hijos/as. Un 36,7% de los progenitores les dedicaba como máximo 2 horas al día, y tras la situación de confinamiento este porcentaje se redujo a un 8,8%.

HORAS DE EXCLUSIVIDAD: 

(antes COVID-19)

HORAS DE EXCLUSIVIDAD:

(durante COVID-19)El 66,8% reconoció que le dedicaba más de 4 horas a atender a sus necesidades, de estos, un 23,9% indicó 8 horas o más.

HORAS DE ATENCIÓN A SUS NECESIDADES:

(durante COVID-19)Estos datos indican que la situación excepcional que vivimos interpuso entre nosotros una nueva realidad, un mismo espacio (nuestro hogar) y a priori más tiempo para compartir en familia.

Los datos se obtuvieron de un porcentaje parecido de niños y niñas (un 1,1% prefirió no definirse en este sentido). 

a)  MAYORES 8 AÑOS

Entre los que tenían más de 8 años, la media de edad era de 11,3 (y se situaba entre los 9 y 14 años), a pesar de que se recogieron las respuestas de edades hasta los 18. En congruencia con lo comentado en el parágrafo anterior, un 80% indicó que percibían que sus madres y padres habían tenido más tiempo para ellos, un 45% percibían que habían tenido más tiempo libre para hacer lo que querían en su tiempo libre, frente a un 23,6% que consideraban que habían tenido menos tiempo. En relación a este último porcentaje, es posible que la carga de tareas escolares, las rutinas o horarios impuestos por los padres haya influido en su percepción sobre el tiempo libre del que disponían. En este sentido, un reciente informe de infancia confinada señalan que las tareas escolares podrían estar desempeñando un papel estresor, el 45% de los niños/as encuestados en su estudio (la mayoría entre 10 y 14 años) indicó que no conseguía acabarlas.

¿Tus padres han tenido suficiente tiempo para ti?


¿Has podido hacer las cosas que has querido en tu tiempo libre?

La mayoría no habían percibido ningún cambio respecto al trato que estaban recibiendo por parte de sus progenitores, en las discusiones en casa o en cuanto a su salud. 

¿Tus padres te han tratado de forma justa?

¿Sientes que en casa estáis más tranquilos y discutís menos?

En general, ¿cómo dirías que es tu salud?

Se sentían igual de alegres, queridos por sus madres y padres, importantes en su familia, se gustaban a sí mismos, compartían sus preocupaciones con su familia de igual modo y en esta situación no se habían sentido peor que de costumbre, hasta el punto de no querer hacer nada. 

¿Te has sentido alegre?

¿Te has sentido querido/a por tus padres?

¿Eres un miembro importante en la familia?

¿Te gusta como eres?

Cuándo te encuentras preocupado/a, ¿lo hablas con tus padres?  

¿Te has sentido tan mal que no querías hacer nada?

Cuando les preguntamos si sentían que sus madres o padres estaban más pendientes de ellos, si habían disfrutado de las actividades en familia, o bien si se habían sentido tristes, se obtuvieron datos parecidos en el grupo de los que consideraban “más ahora que estamos en casa” e “igual que antes”

¿Sientes que tus padres están más pendiente de ti?




¿Disfrutas con las actividades en familia?


¿Te has sentido triste?

En cuanto al sentimiento de tristeza, los resultados llamaron nuestra atención. Un 42,9% consideró sentirse más triste en la situación de confinamiento. En nuestro estudio no profundizamos en este aspecto, pero en concordancia con otras investigaciones recientes, podría deberse principalmente a dos factores: a la imposibilidad de poder ver o jugar con sus amigos/as o bien al hecho de que algún familiar estuviera enfermo. 

El informe de infancia confinada del que hemos hablado anteriormente indicó que los niños/as encuestados también habían sentido tristeza (28%), debido principalmente a la renuncia que ha implicado para la población infantil estar distanciada de diversos familiares (abuelos, primos y otros parientes) y la imposibilidad de ver y disfrutar de sus amigos/as.

En este mismo sentido, un estudio realizado en la Comunidad Autónoma del País Vasco y Navarra cuando los niños/as (de 2 a 14 años) llevaban confinados 3-4 semanas mostró que la situación de confinamiento les había provocado emociones ambivalentes al sentirse alegres por poder compartir tiempo en familia, pero destacaban que se sentían enfadados (75%) y tristes (el 56%) en esta situación y que el sentimiento relacionado de soledad hacía referencia al hecho de no poder ver a sus amigos/as o a otros familiares. 

Respecto a la posibilidad de hablar con las madres o padres cuando lo deseaban, se obtuvieron resultados parecidos en el grupo de los que consideraban “más ahora que estamos en casa” e “igual que antes”. Estos datos pueden sugerir que la situación de confinamiento puede haberles ofrecido más oportunidades de comunicarse con ellos/as. Los que tenían una media de edad de 12 años, fueron los que especialmente no notaron diferencia alguna, en contraste con los que tenían 10 años, que si habían notado diferencias hacia los dos sentidos (más o menos que antes del confinamiento) por igual en porcentajes parecidos 

¿Has podido hablar con tus padres cuando lo has querido?

En cuanto al sentimiento de soledad, más de la mitad no habían notado cambio alguno, aunque un porcentaje del 30% mostró sentirse menos solo y el 19,30% más que antes del confinamiento.

¿Te has sentido solo/a?


En este sentido, y tras el análisis estadístico de los resultados se encontró relación entre la percepción de soledad y las horas de exclusividad (p=0,003) que los padres y madres le dedicaban, indicando que a menor horas de dedicación (menos de 4 horas) mayor eran los casos que percibían soledad. Se observó una tendencia parecida en cuanto a las horas de atención a sus necesidades (p=0,038), pero a partir de menos de 2 horas. La edad (p=0,015) resulta un factor importante en esta variable, ya que los que tenían entre 8 y 13 años eran los que se habían sentido menos solos.. Estos datos sugieren la importancia de la presencia de las madres y padres en el bienestar emocional de sus hijos/as. Y con ello nos referimos no solo a la atención de sus necesidades más básicas (alimentación, salud, seguridad…) sino también a las emocionales, cognitivas y sociales, que requieren de la atención exclusiva del adulto para poder estar por y para ellos, y confirmarles que son importantes para nosotros, que les queremos y que no están solos. Durante la adolescencia cobra mayor importancia el grupo de amigos/as, aspecto que puede explicar la percepción de soledad de los mayores de 13 años.

En el análisis de los resultados se observaron tendencias hacia una posible relación entre el hecho de disfrutar de las actividades en familia, con sentirse menos mal, menos solo/a, más alegre y con mejor salud.

b)  MENORES 8 AÑOS

Entre los datos de los niños/as menores de ocho año las respuestas de los progenitores indican que la mayoría percibían que se habían dado pocos cambios en cuanto a las variables estudiadas y la situación confinamiento

La mayoría creían que no había habido cambios o bien si los había, indicaban que disfrutaban más de las actividades en familia, que les veían más alegres que antes del confinamiento y mejor en cuanto a  salud

¿Disfrutas con las actividades en familia?

¿Te has sentido alegre?

En general, ¿cómo dirías que es tu salud?

A pesar de que la percepción de tranquilidad y menos discusiones seguía un patrón de respuesta parecido, un 19% sí consideró que había aumentado en sentido negativo. Es probable que la situación personal y social del confinamiento y de la pandemia hubiese generado cierto grado de ansiedad y estrés entre los miembros de la familia.

¿Sientes que en casa estáis más tranquilos y discutís menos?

Como en el grupo de mayores, un porcentaje considerable de madres y padres, un 43%, indicaron que veían a sus hijos más tristes, pudiendo ser una explicación de ello, los mismos factores considerados anteriormente. 

¿Te has sentido triste?


En cuanto a la variable de soledad, la mayoría no habían percibido cambio alguno, un 31% los percibían menos solos/as, frente a un 16% que consideraban que en esta situación estaban más solos/as, posiblemente debido a no poder ver a sus amigos/as o familiares, como ocurre también en el grupo de mayores de 8 años. 

¿Te has sentido solo/a?

En contraste con el grupo de mayores de 8 años, no se encontraron diferencias significativas en este grupo en cuanto a las variables recogidas y la presencia, las horas de exclusividad y atención a sus necesidades.

CONCLUSIONES

Ante la situación de confinamiento se dio un aumento de horas de presencia por parte de los progenitores que se tradujeron en un aumento en el tiempo de exclusividad y de atención a las necesidades de sus hijos/as, y así lo percibían la mayoría de los niños/as y adolescentes quienes disfrutaron de las actividades en familia y/o tuvieron más oportunidades de hablar con sus madres o padres.

En el grupo de mayores de 8 años, se encontraron resultados destacables a nivel emocional en cuanto a la tristeza y soledad, que se relacionaron con las horas de exclusividad y las horas de atención a sus necesidades. Sin embargo, es importante tener en cuenta otros factores no recogidos explícitamente en el estudio como el aislamiento (e imposibilidad de ver a sus amigos/as y familiares) y/o las preocupaciones por el riesgo de contagio o el estado de salud de sus seres queridos.

No se encontraron cambios significativos en las demás variables estudiadas, tampoco en las relacionadas con bienestar emocional o el autoconcepto.

En el grupo de menores de 8 años, la mayoría de los progenitores percibían que se habían dado pocos cambios en cuanto a la situación de confinamiento. Y sí los había, por ejemplo en cuanto a la tristeza o la soledad era en el mismo sentido que el grupo de mayores. 

Por último, es importante destacar que los resultados deben interpretarse con cautela, ya que nuestro estudio no está exento de limitaciones, sobre todo en referencia a la naturaleza y alcance de la investigación. Es posible que los datos no representen a todos los hogares y familias y que el formato online de la encuesta haya favorecido ciertos sesgos.

A pesar de las obvias consecuencias negativas del COVID-19 y las limitaciones que ha supuesto el estado de alarma, como apunta la autora de un estudio publicado en The Lancet, el confinamiento también ha podido suponer una oportunidad para mejorar las interacciones entre los progenitores y sus hijos/as e involucrarse en actividades familiares. El aumento de presencia, exclusividad y atención y un enfoque de crianza adecuado, ha podido fortalecer los lazos familiares y satisfacer las necesidades psicológicas del niño/a y adolescente. 

Puedes encontrar más artículos como este en nuestro blog o si tienes alguna duda o comentario puedes escribirnos a través del formulario de contacto que encontrarás en nuestro apartado de contacto. Estaremos encantadas de poder ayudarte

AUTORÍA DEL ESTUDIO

RAÍCES PSICOLOGÍA INFANTIL

LAURA PARRA PEDREGOSA
 IMMA BENEITEZ DE DIOS 
ROCIO DELGADO IGLESIAS 
JOSEFINA GONZALEZ CALVO
MARIA LUISA DIAZ GARCIA
JUNE BORRAJO PEÑA
CRISTINA MARCOTE PALANCAR
VERÓNICA PÉREZ RUANO 

REFERENCIAS

  • Berasategi, N., Idoiaga, N., Dosil, M., Eiguren, A., Pikatza, N., y Ozamiz, N. (2020). Las voces de los niños y de las niñas en situación de confinamiento por el COVID-19.
  • Fore, H.H. (2020). A wake-up call: COVID-19 and its impact on children’s health and wellbeing. The Lancet Global Health.
  • Martínez, M., Rodríguez, I., y Velásquez, G. (2020). Infancia Confinada: ¿Cómo viven la situación de confinamiento niñas, niños y adolescentes?